SENADOR NAGUA DEBIO PRESIDIR CAMARA ALTA
Por
Reynaldo Hernandez Rosa
Nagua.-
Dentro del carrusel festivo de actuaciones circenses de los culiparlantes de nuestro Congreso Nacional, donde se cobijan representantes ante ese poder del Estado, donde lo único que han hecho, la mayoría, es engrosar sus cuentas bancarias, al tiempo de venderse al insaciable núcleo del empresariado, así como al negociado de proyectos.
Vuelve el colectivo de los pendejos a recibir otra estocada institucional al darse a conocer los nuevos privilegios de estos, beneficiados con las exoneraciones de vehículos de lujo, que luego son vendidas a narcotraficantes, lavadores o lacras del empresariado joven.
Para colmo la matricula morada volvió a reelegir a la misma capilla de senadores en la presidencia y vicepresidencia, obviando a congresistas con reconocidas iniciativas, con agendas comunitarias, dueños de prístinas actuaciones, legisladores que no se han obnubilado, siguen residiendo en sus mismos domicilio, no en torres de primera, propietarios de una entrega incondicional a los electores que creyeron en él y que hoy observan el desempeño a todo lo que prometió.
Uno de esos hombres probos, que llegó a la sala augusta del Senado siendo rico desde sus niñez, que ha demostrado su fervor por su ciudad, de la cual nunca se fue, hoy debió ser escogido a la máxima dirección de la cámara alta.
Máxime, si partimos de la premisa que fue quien derrumbó la ¨¨dinastia¨¨ del perredeismo más fuerte en todo el país, el de Nagua, rompiendo con la nefasta ejecutoria del espigado y vocinglero Chu Vásquez. Ese hombre es Arístides Victoria Yeb.

