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17 de junio de 2012

NO JEFE DE POLICIA, EL CODIGO NO ES CULPABLE, USTEDES SI


                EL  JEFE  DE  POLICIA  Y  CODIGO PROCESAL PENAL,  CPP
            
                  Por
                  Reynaldo Hernández  Rosa
                 De manera  cíclica  salen al ruedo  declaraciones  de  bufones  de circo,  los cuales,  en busca  de protagonismo,  exhibicionismo,  máxime  cuando  son funcionarios  públicos,  tratando  en este caso, de  obviar  sus  fracasos   culpando  a  otros  de  sus  desatinos.
                  Recientemente,  el Jefe  de Policia, atribuyo  al  Código  Procesal  Penal,  CPP, el incremento  delictivo, olvidando  este, hoy millonario,  que  él  dirige  uno  de los actores principales   de la  normativa  en cuestión, siendo  esta,  la  Policia  Nacional  y  el  Ministerio  Publico, los  dos  adefesios  de dicha  ley,  la  76-02.
                El  Jefe  de Policia,  calificado  por  el periodismo adulón,  pedigüeño, como uno  de los investigadores ¨¨más  eficaces¨¨, hoy, al  igual  que la nefasta  gestión  del  cirujano  Guillermo  Fermin, se le otorgara  el  cetro  de mas  ejecuciones  extrajudiciales.  Para  colmo  dizque  es  abogado.
                 El proceso  penal,  conforme  al  Código  Procesal  Penal, Ley 76-02, no  tiene  por  objeto exclusivo  la  sanción  represiva,  sino la  solución  de conflictos  y  sus  consecuencias. El Ministerio Público cuenta  con la opción de  aplicar  medidas  alternativas a la  persecución, con  figuras  nuevas  dentro  de su marco legal, como son : criterio  de oportunidad, la  conciliación  y la suspensión  condicional del procedimiento.
                   A la luz  de este nuevo  marco legal,  se  asume  como la regla que  el imputado  pueda  ser  juzgado  conservando   su libertad,  sólo suprimida o limitada,  en circunstancias  extremas,  claramente  establecidas y  previamente  decididas por  un juez  de garantías.
                  Al igual, establece  limites  precisos a la  duración de la prisión  preventiva, donde  se dan  procesos  para la obtención  de la libertad o recuperarla  en caso  de demora judicial  o de negación  de  justicia.
                     El  actual  Código  Procesal  Penal,  se basa  en una  separación radical  de las  funciones de investigación,  persecución  y acusación, compitiendo las primeras el  Ministerio  Publico y sus  auxiliares, y la  segunda,  exclusivamente a los jueces,  en especial respecto  a las  medidas  invasivas de los  derechos  fundamentales  de las  personas.
                   Con  esta  transformación   en  la norma procesal penal, donde  anteriormente se fundamentaba  la  decisión   en la  intima   convicción del juez   y  que   reducía el juicio  a una  discusión  sobre   papeles  y certificaciones  que  integraban  el   expediente.
                 Es por ello,  que  los jueces, según el  jurista y tratadista Guillermo Moreno  en su obra Código Procesal Penal  y Normas  Complementarias, por  su parte, al  decidir,  deberán  valorar los medios  de prueba presentados e  indicar  en cuales  de ellos  se  apoya  su  sentencias  y  sus fundamentos.
                 Este nuevo  sistema  le otorga  al juez de fondo varias opciones alternativas al momento  de determinar la  ejecución  de la  condena,  incluyendo el perdón  judicial,  la  suspensión  condicional de la pena  o condiciones  especiales de cumplimiento  de la pena, para lo cual  deberá  tomar  en cuenta una  diversidad  de factores que  se especifican en el  código.
                Este  nuevo  sistema  procesal  ha  judicializado la  ejecución de la pena,  para lo cual  ha creado  el Juez  de  Ejecución  Penal,  quien tiene  por misión  controlar,  vigilar  y  decidir  todo lo relativo a la ejecución  de la sanción . También  ha  judicializado  la  extradición.
                 Con esta  nueva normativa  estamos  accediendo a una nueva  cultura jurídico procesal  penal,  cónsona  con la  concepción  de los  derechos y libertades ciudadanas consagrados  en la  vigente  Constitución Dominicana.
                   Para la jueza  Sarah Veras  Almánzar, Tribunal de  Primera Instancia,  Distrito Nacional, afirma que   por  el tipo  inquisitorio que regulaba  la normativa  procesal donde  una  de las  criticas  más  severas  fue la vulneración  de los derechos  mas  elementales de los  ciudadanos  sometidos  al  proceso  penal,  donde los arrestos y  allanamientos irracionales  sin  orden judicial motivada  y escrita tal  como lo exigía  la  Constitución.
                   En consecuencia, expresa la  jueza,   se privaba  al imputado  y  a su defensa de  la  oportunidad de rebatir  la  pertinencia, materialidad  y  legalidad  de los  elementos recolectados  por  el juez que  tenia  a su cargo  la  investigación,  relegando  a la  victima  de su derecho  de  intervención  en una  etapa  tan vital  como la  de aportación  de  pruebas.