Por: Josué Canals
Al cumplirse 167 años de la proclamación de Independencia de la República Dominicana, nuestra sociedad continúa sufriendo los embates inherentes de países tercermundístas, entre los cuales se enumeran, y como figuras principales: La miseria moral, espiritual e intelectual.
Como exigua manera de avivar esa llama de infortunios, se adhiere el malsano protagonismo de comunicapillos disfrasados de "héroes" permeando los medios. Pelagatos que con artimañas y sensacionalismos desplazan a verdaderos profesionales de la comunicación.
Es lamentable, principalmente la televisión, se encuentre mayoritariamente representada por resentidos sociales, personajes funestos con problemas de conducta y personalidad; inclusive, por ex convictos y deportados por narcotráfico.
Entidades infunsionales como el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, entre otras, que presuntamente "velan" por hacer valer sus preceptos y las buenas costumbres; no han sabido dar respuesta contundente a esas larvas cuyo accionar incita a la degeneración y la violencia.
Previo a mi opinión, para quienes me conocen no les resulta inusitada la costumbre, con muy pocas excepciones, de no invertir mis muy valiosas horas al consumo de programas radiales o televisivos. Sobre todo a la "Telebasura" que produce la industria del "gigante verde", que se maneja con una marcada intensión de proyectar en todo el globo, a un San Francisco de Macorís habitado por salvajes mediante escenas y sucesos brutales.
Víctimas de accidentes y hechos violentos son la comidilla y el entretenimiento de una teleaudiencia sádica, que paga un caro servicio para divertirse con la sangre y el dolor ajeno.
Muestra de ello, cuando intervienen un séquito de pelafustanes para opinar sandeces o solicitar, por ejemplo: "la repetición del tipo que mataron a balazos", "las imágenes del que asesinaron a machetazos", "las caras de los comerciantes que llevaron a la morgue", "el campesino que se ahorcó", "la mujer que descuartizaron...", "el niño que encontraron en el río violado y asfixiado"; entre otras aberraciones que reviven el frenesí de la plebe en el Circo Romano.
En concordancia al citado estercolero, se escuchan las estridentes lenguas de indeseables agitadores, que al parecer no tienen límites para transmitir valores malsanos, que se desviven por enlodar reputaciones, y destruir credibilidades íntegras, como si no coexistiéramos en un Estado de Derecho.
De acuerdo al Consejo del Audiovisual de Cataluña, España; "Telebasura" no es más que la vulneración de los derechos fundamentales, la falta de consideración hacia los valores democráticos o cívicos, el desprecio de la dignidad que toda persona merece, el poco o ningún respeto a la vida privada o a la intimidad de las personas o la utilización de un lenguaje chillón, grosero e impúdico.
La suerte de los buenos francomacorisanos y francomacorisanas nunca debe ser objeto de un macabro espectáculo.
––
El autor es director de cafe56.net
Al cumplirse 167 años de la proclamación de Independencia de la República Dominicana, nuestra sociedad continúa sufriendo los embates inherentes de países tercermundístas, entre los cuales se enumeran, y como figuras principales: La miseria moral, espiritual e intelectual.
Como exigua manera de avivar esa llama de infortunios, se adhiere el malsano protagonismo de comunicapillos disfrasados de "héroes" permeando los medios. Pelagatos que con artimañas y sensacionalismos desplazan a verdaderos profesionales de la comunicación.
Es lamentable, principalmente la televisión, se encuentre mayoritariamente representada por resentidos sociales, personajes funestos con problemas de conducta y personalidad; inclusive, por ex convictos y deportados por narcotráfico.
Entidades infunsionales como el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, entre otras, que presuntamente "velan" por hacer valer sus preceptos y las buenas costumbres; no han sabido dar respuesta contundente a esas larvas cuyo accionar incita a la degeneración y la violencia.
Previo a mi opinión, para quienes me conocen no les resulta inusitada la costumbre, con muy pocas excepciones, de no invertir mis muy valiosas horas al consumo de programas radiales o televisivos. Sobre todo a la "Telebasura" que produce la industria del "gigante verde", que se maneja con una marcada intensión de proyectar en todo el globo, a un San Francisco de Macorís habitado por salvajes mediante escenas y sucesos brutales.
Víctimas de accidentes y hechos violentos son la comidilla y el entretenimiento de una teleaudiencia sádica, que paga un caro servicio para divertirse con la sangre y el dolor ajeno.
Muestra de ello, cuando intervienen un séquito de pelafustanes para opinar sandeces o solicitar, por ejemplo: "la repetición del tipo que mataron a balazos", "las imágenes del que asesinaron a machetazos", "las caras de los comerciantes que llevaron a la morgue", "el campesino que se ahorcó", "la mujer que descuartizaron...", "el niño que encontraron en el río violado y asfixiado"; entre otras aberraciones que reviven el frenesí de la plebe en el Circo Romano.
En concordancia al citado estercolero, se escuchan las estridentes lenguas de indeseables agitadores, que al parecer no tienen límites para transmitir valores malsanos, que se desviven por enlodar reputaciones, y destruir credibilidades íntegras, como si no coexistiéramos en un Estado de Derecho.
De acuerdo al Consejo del Audiovisual de Cataluña, España; "Telebasura" no es más que la vulneración de los derechos fundamentales, la falta de consideración hacia los valores democráticos o cívicos, el desprecio de la dignidad que toda persona merece, el poco o ningún respeto a la vida privada o a la intimidad de las personas o la utilización de un lenguaje chillón, grosero e impúdico.
La suerte de los buenos francomacorisanos y francomacorisanas nunca debe ser objeto de un macabro espectáculo.
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El autor es director de cafe56.net

