Y JHONNY JONES, SEGUIRA AJENO Y
AUSENTE……
Por
Reynaldo Hernandez Rosa
Castillo, Duarte.-
Sin duda uno de los
exiguos iconos como referente del reformismo sepultado ya, lo constituye el
actual director de la Liga Municipal
Dominicana, LMD, el
ingeniero Jhonny Jones, dado que la
añosa capilla de fósiles, lebrillas, solo
han llevado a la
entidad política al
descredito publico así como a la
repulsa colectiva con
sus burdas y nefastas acciones, donde las
encuestas recientes ni siquiera
le toman en consideración como
entidad partidaria.
Muchos son los reformistas que
esperan un desempeño
cónsono con la realidad
que vive el país, donde
la prevaricación, el nepotismo rabioso, los desfalcos asi como
la corruptela en sentido
general es el norte
de los funcionarios del reformismo
anquilosado, entre ellos
personal edilicio en todo
el pais.
Los
actos delictivos
cometidos en el cabildo
de Higuey, donde
se denuncia la compra
a empresas del
senador Amable Aristy, padre
de la alcaldesa, al igual, en
el cabildo de
La Romana, donde
supuestamente una donación
de organismos europeos fueron
a parar a las cuentas
personales del ejecutivo
municipal de alli, dando
una ejemplarizadora pestilencia, asimismo
las acciones
de los ediles de
Navarrete, ambas denunciadas
por regidores en
espera de que
las autoridades festivas del DPCA actúen.
Es por ello, que
la población sigue
dando seguimiento a todos
estos actos bochornosos,
donde los reformistas, unos enquistados
en la Cámara de
Cuentas, como Licelot Marte
y ahora Jhonny Jones
en la Liga, esperan acciones
mas contundentes para
detener tan peregrina tendencia
corrupta.
Pese a la
alianza del PRSC, al menos los aventajados y
añosas carpantas, con los
peledeistas, todos los
presagios indican la
llegada del epilogo como organización
del primero, donde las
mismas caras, hoy cadavéricas, de
lacras que han hecho del partido
todo un filón luego de la muerte de Joaquín
Balaguer, vendieron las siglas, dado que la
hoy matricula es tan
insignificante que hasta la personería jurídica
perderan.
Amén de la
falta de credibilidad que hoy se
conoce dentro de la población para con el desempeño
de los funcionarios, maxime, los
reformistas, en este
caso, al menos, los que
desempeñan funciones oficiales,
todo un cotarro de prevaricadores, que en
el lugar de enviar un mensaje claro y transparente
de que harán un
trabajo diferente a los
antecesores, son, empero, parte
de la miasma dentro
de todo este tinglado
de bostas corruptas y pútridas.



