PERIODISMO
CRÍTICO
El
concepto crítica se elevó a la cúspide de la ciencia y la filosofía con la
conspicua obra del saber humano “Crítica
de la Razón Pura” del célebre filósofo prusiano Inmanuel Kant, publicada en
1781.
La
misión de analizar la estatura de esta obra requiere rigor científico propio de
seres humanos consagrados al quehacer científico-filosófico, no así para
entender con apego a razonamiento lógico de mediana cultura el respeto
conceptual, académico e intelectual con que debemos tratar el concepto crítica
en el ejercicio de los conocimientos.
Dictámen
de la sapiencia de Inmanuel Kant, la crítica habría que considerarla como
ejercicio de pensamiento que busca rigurosamente la verdad y la razón.
Así
como el apellido evoca un árbol genealógico que señala orígenes genéticos,
culturales y de otras tipologías en el ámbito terminológico de ese sofisma que
llaman raza, el concepto crítica como parte de la nomenclatura conceptual de
cualquier tema, obliga a ejercicio humano de aproximación a lógica,
conocimiento, ciencia, verdad, razón, derecho y leyes existenciales universales
del hombre y la sociedad.
Utilizar
el término “Crítica” con vaguedad, constituye una
afrenta intelectual que ofende el legado de grandes sabios como Inmanuel Kant.
Definitivamente el concepto crítica es una categoría académica volando hacia la
más alta racionalidad de la conciencia humana del que ejerce un campo
determinado del saber.
Merced
al legado intelecto-filosófico de Inmanuel Kant, muchos campos del conocimiento
se elevan a grados casi científicos y adoptan misiones académicas, sociales,
culturales e intelectuales de grandes vuelos, al ser hibridados con el concepto
crítica sea presupuesto o antepuesto. Así podemos hablar de Pensamiento
Crítico, Periodismo Crítico, etc.
Constriñéndonos
al ejercicio del periodismo, al espacio académico-social de la República
Dominicana y al mundillo profesional del periodista Marino Zapete, desciende de
los cielos el concepto crítica para arrastrarse en el panfletarismo más vulgar,
en una especie de “concepción” de la aberración, una “ideología”
del simplismo, una degradación conceptual, una muerte terminológica con la
autoproclamación que repite como un clichet ante la sociedad dominicana este
depredador de honras y dignidades: “Yo practico
un periodismo crítico”.
Como
periodista que también soy, si me merece gran respeto el concepto “Periodismo”,
el de “Crítica” me hace inclinar reverente, en
acto de genuflexión académica, en culto a su estatura conceptual que incita a
la meditación y obliga a la investigación meticulosa de los episodios que
afectan la vida de la sociedad, para que el juicio del hombre forje conciencia
sabia. Crítica sería el apellido que acompañando el nombre de esta digna profesión
la gradúa de periodismo cultural,
educativo, académico, intelectual, literario, económico, científico,
filosófico, etc.
Barrunto
que el señor Marino Zapete no ha meditado sobre una posible definición
conceptual aproximada de lo que pudiera llamarse Periodismo Crítico que
exigiría mínimamente, la adopción de una metodología analítica y un sistema
coherente de ideas y pensamientos, ejercidos desde un impertérrito estado de
inteligencia emocional para poder alcanzar la dimensión doctrinal representada
en el siguiente pensamiento: “La
verdad es la razón liberada de la pasión”.
¡Qué
microscopía! Sentarse a liberar el pensamiento improvisado, de cobarde “monologuismo”,
propagandismo panfletario, resentimiento pasional, copismo servilista,
abuso y soberbia, dice el periodista Marino Zapete que se llama Periodismo
Crítico, absurdo que generó su sometimiento judicial por injuria y difamación
contra este humilde ejecutor público. ¡Esperemos estoicamente!
PEDRO
CORPORAN

