DEL COLOFON
DE UNOS COMICIOS PARA
PENSAR…..
Reynaldo Hernndez Rosa
Castillo, Duarte
Luego de la farsa
electoral, donde la parafernalia en los
recursos del Estado
fueron a parar a las cuentas
de cubileteros cebados, a
sabiendas del pobre
desempeño que exhibieron en las
funciones que aun conservan de frente
a los ciudadanos para
la búsqueda de soluciones
a los acuciantes
problemas asi como a
los innúmeros reclamos, empero, solo
se conoció de las insulsas y
decrépitas polémicas
doctrinales.
Culminado ya el filón de los comicios para la caterva de
energúmenos de rostros caprinos,
taras apocalíptica, que
desde hace años vienen estuprando los recursos
del erario a través de las
federaciones partidarias, sin
que al momento se tome medidas
contra esta gavilla
de asaltantes.
Hoy,
¨¨enciclopédicos¨¨ analistas del
axial de embadurnadores de
cuartillas, muchos con
ropaje diplomático, los cuales
se quedan en las ramas sin tocar
los verdaderos entuertos que
evidenciaron los resultados electorales
de mayo 20, donde
la cáfila política
queda mal parada , si tomamos
como premisa los millonarios fondos para
la compra de
documentación entre acéfalos, hambrientos, tecatos e
hijos de puta sin
ningún tipo de
valores.
Al menos, en la
provincia Duarte, la
cual conocemos, los números
vaticinan el colofón
de todas las bostas partidarias,
todas, desde legisladores,
funcionarios, dirigentes políticos, todos, tendrán
que firmar con Los
Carmelitas, dado que se demostró
que ya no gozan
de la confianza de los
moradores.
Congresistas, regidores,
alcaldes, directores regionales u
otros alcahuetes del
engranaje partidario tendrán
que ir pensando
en otros oficios, dado
que pese a todos los
recursos que manejaron para
comprar, todos, PLD, PRD, el segmento poblacional no obtempero
sus pedidos.
Los cuantiosos
recursos que exhibieron los vándalos
de la política vernácula, donde familias abyectas aposentadas
en las federaciones políticas, vendidas como
paradigmas de moralidad,
cuando lo que son una retahíla
de lacras insepultas, un santuario
de miasma, bendecida por el ropaje
eclesiástico, otro cotarro
mas del
desempeño social, el cual tendrá
que ir modificando
todos sus privilegios ancestrales.
