La prensa
dominicana se hunde
Felipe
Ciprián
Hace años que este país,
República Dominicana, se quedó sin periodismo en el buen sentido de la palabra.
Hay desafíos, naturalmente, desde los programas de investigación, matutinos
televisivos y los digitales. Esa es la luz que permite que distingamos la
sombra que oculta el periodismo impreso, principalmente.
Lo que hace 40 años era una
prensa vibrante, hoy ha quedado reducida a unos "paquitos" que
publican notas de prensa y uno que otro "reportaje", pero esencialmente
los medios son para canalizar intereses. Primero de los dueños, después de los
testaferros y finalmente de los editores. Unos por mediocres, faltos de
dignidad y otros por los mismos intereses de dueños y testaferros, solo que por
montos mucho menores. Jornaleros de la palabra, pero alquilada.
Da asco. Una persona en República
Dominicana no puede formarse una idea de lo que pasa en su propio país leyendo
su prensa. Ahora quisiera yo saber quién va a ganar las elecciones en Yamasá?
Es imposible. Yo debía saber cuál es la situación allá leyendo los diarios,
pero eso no es posible porque en ellos solo encuentro propaganda y evasión de
responsabilidad.
Hay un gusto que quiero darme y
es ver qué van a hacer los oligarcas de este país el día que los humille
cualquier desmandado hastiado de sus abusos. ¿A qué diario van a acudir con
moral para reclamar respeto? ¿Qué periódico dominicano tiene moral para exigir
respeto a las más elementales normas de convivencia?
Ya los dañaron todos y que toque
un director su pecho y diga que eso es falso. Todos los diarios venden una
"falsa portada" para que un candidato forrado de papeletas diga que
ya ganó. Algunos son tan galantes que ni siquiera las venden, sino que
"regalan" esas falsas portadas. ¡Increíble! Hace años que Toña, en El
Roblegal, me enseñó que "todo el que da su cigarro vuelve por la
ceniza".
Si los periódicos no están en
manos de periodistas con honor o de empresarios que respeten el verdadero
periodismo y tengan el valor de saber que los gobiernos solo duran cuatro años,
entonces uno entiende –no que comparte- su miedo para limitarse a contratar a
"jornaleros de la nota de prensa" que no les importa que vendan hasta
la portada aunque de ellos es la responsabilidad moral y legal. Así no hay posibilidad
de animar una opinión pública.
Esto es un absurdo. Y por
supuesto: sin una prensa libre, crítica, escrutadora, penetrante, leíble,
deseada por la gente, tampoco hay democracia en el mejor sentido de la palabra.
El periodismo independiente,
veraz, valiente, honesto, dispuesto a pagar el precio de su atrevimiento en
este país sumido en el absurdo, es la espuela que garantiza la democracia. Lo
demás es empujar a la gente humillada a incursionar en la barbarie indeseada.
Este país está seriamente herido
por múltiples costados, uno de ellos, la prensa. Por eso si se juntan todos los
periódicos dominicanos –toditos todos- venden menos ejemplares que "El
Nuevo Día" de Puerto Rico, pese a que la ciudad de San Juan, donde se
edita, tiene solo 400,000 habitantes y el país cuatro millones.
Donde la gente no se interesa por
los periódicos, en Santo Domingo, viven más de dos millones de habitantes. El
país entero, República Dominicana, tiene más de diez millones de seres humanos
y una pandillita de inhumanos que lo han dañado todo.
Solo la falta de compromiso con
la verdad, con los temas de interés, con la cultura, explica el desinterés de
los dominicanos por leer su prensa.
Alguien tiene que reaccionar y
contribuir a crear un periódico veraz, plural, sensible a la realidad, que
rompa el círculo perverso de dormir en los aleros de los gobernantes, callar la
verdad que lacera al infeliz y solazarse en la opulencia colocada sobre las
espaldas de todo un pueblo engañado, burlado y además desinformado totalmente.
Un periódico así sería, además de muy rentable económicamente, un aporte
inigualable a la sociedad dominicana y a su futuro.
Pobre el periodista que evade su
responsabilidad ante el hundimiento de la prensa por conservar un empleo. Dudo
mucho que haya alguno que permanezca 150 años como director, pero el país, si
no se lo traga una bomba nuclear, puede durar mucho más.
Acemto.com.do